Historia

EL CHINITO VELOZ:
UN SERVICIO QUE SABOREA EL ÉXITO
La historia de una empresa guatemalteca que superó todos los obstáculos, hasta convertirse en líder del mercado de distribución de comida china a domicilio.

Condensado de la publicación en Revista Gerencia, septiembre 1994 por Héctor Enrique Pérez Cruz


1992

Hace algunos años vi a un hombre montado en una bicicleta, que llevaba un gran canasto lleno de panes. Era dignas de admirar la serie de peripecias que realizaba para pasar entre carros, camiones o camionetas urbanas y extraurbanas. Era realmente un espectáculo teatral en plena calle

De este y otros ejemplos de servicio a domicilio, surgió una empresa que prepara exquisitos platos de comida china; El Chinito Veloz. Su clientela ha crecido, pues la llegada de una visita no prevista o el simple deseo de no hacer comida han sido compensados con un servicio rápido y de alta calidad.
 

Al implantarse en Guatemala la jornada única, muchos oficinistas buscan este servicio para seguir atendiendo sus labores. Ahora el guatemalteco no tiene que moverse de su casa u oficina, ya que una simple llamada telefónica es suficiente para recibir alimentos de primera calidad. La comodidad es grande y el éxito ha acompañado a los creadores de este negocio, los señores Peter Meng y Gretel Sapper de Meng. Gretel nos comenta:

La idea de este negocio surgió en 1992 a raíz de ciertos cambios en nuestra vida, tuvimos la idea de formalizar un negocio pequeño. Yo trabajé durante mucho tiempo en diferentes lugares y fui secretaria ejecutiva en importantes empresas. Renuncié y viajamos a Estados Unidos, donde nos impactó la idea de servir comida china en cajitas.

Comenzamos a planificar el negocio, siendo mi hija la que diseñó la caja. Durante este proceso comprábamos cartulinas y otras cajas para encontrar el mejor diseño. Entre ella y un estudiante de arquitectura lograron un empaque atractivo y también el primer chinito, que por cierto ha tenido sus variaciones. Todo ha surgido de un trabajo familiar y un equipo de trabajadores con mucho entusiasmo, que busca cada día lo mejor y más atractivo para nuestros clientes.

Al inicio tuvimos muchos problemas. Después de haber diseñado el empaque y el logotipo, empezamos a cotizar en varias imprentas y nadie nos abría las puertas, porque consideraban que se trataba de un trabajo no rentable. Al fin, una pequeña imprenta nos ayudó. Hicimos los troqueles, pero su costo era alto por la pequeña cantidad que ordenábamos.

Todo el mundo nos cerraba las puertas. Solicitábamos vendedores y, cuando veían que sólo teníamos una mesa y una silla, ya no regresaban.

Al principio, fue sacrificado el montaje del negocio, pero satisfactorio. Nosotros mismos arreglamos la casa y la pintamos. Solamente nos ayudaba un muchacho. Decoramos el lugar y lo hicimos funcional. A Peter le gusta todo lo manual, es ingeniero industrial y conoce sobre electricidad y herrería, lo que le permitió la instalación de las estufas, la instalación eléctrica y la plomería en el primer local.

Empezamos contratando un cocinero, quien trabajaba bajo la dirección de Peter y dos ayudantes. Yo atendía el teléfono y a las personas que nos visitaban. Mis hijos ayudaban en el empaque de los alimentos cuando salían del colegio. Al comienzo vendíamos unos 30 platos. Ahora los trabajadores nos buscan, ya que tratamos de ser buenos patronos. No tenemos mucha rotación y hay personas que trabajan con nosotros desde que abrimos el primer establecimiento.

Pensamos que restaurantes de comida china hay muchos en Guatemala y queríamos tener algo original, algo que fuera impactante. En parte también tuvimos la influencia de los servicios de pizza, la única comida que hasta entonces tenía servicio a domicilio, por lo que pensamos que la gente necesita opciones. 
 
La comida nuestra es muy sana, utilizamos verduras muy tiernas. Los platos se forman con mucha verdura, poco aceite, poca grasa, pero lo mas importante es que cada plato se elabora individualmente. Es decir, preparamos los ingredientes básicos y los tenemos listos para cuando el cliente lo solicita.

Nuestro crecimiento sigue siendo constante. Creemos en la competencia porque nos hace mejorar nuestros productos y equilibrar los precios. Trabajamos mucho en la capacitación de nuestro personal para que el servicio al cliente sea de alta calidad y quienes nos compran reciban en su caja de El Chinito Veloz aun echando humo.

Nuestro personal recibe un entrenamiento desde la cocina, a fin de que conozca qué es el producto e incluso una cajera sepa lo que esta ofreciendo al cliente.

Entre los consejos que puedo dar para obtener el triunfo es que hay que vencer todos los obstáculos. Nosotros sufrimos la falta de capital y nombre. Mucho esfuerzo y buen servicio. La recomendación de nuestros propios clientes es la mejor publicidad. Estimo que el principal ingrediente del éxito es la atención personal. Esta filosofía se origino en nuestra relación como familia con un grupo scout, que nos ha impreso el espíritu de servicio y no nos pesa atender a una persona de la mejor forma. Mientras la cocina produce, los teléfonos suenan y a veces trabajamos bajo la lluvia, ya que nuestros mensajeros no se detienen. Siempre están con la mente puesta en prestar a nuestros clientes el mejor servicio de puerta a puerta. Ahí radican nuestro éxito y nuestra satisfacción.